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Guías de Ahorro

Cómo elegir electrodomésticos eficientes interpretando la nueva etiqueta energética

Escrito por: Sofía G. (Ingeniera de Redes)
Fecha: 10 Ago 2026
Lectura de 15 min
Cómo elegir electrodomésticos eficientes interpretando la nueva etiqueta energética

Desde marzo de 2021, la Unión Europea implementó una nueva etiqueta energética para electrodomésticos, reemplazando la anterior clasificación A+++, A++, A+ por una escala más simple y estricta que va de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente). Este cambio responde a la necesidad de adaptarse a los avances tecnológicos y evitar la saturación de clases positivas. Interpretar correctamente esta etiqueta es esencial para tomar decisiones de compra informadas, reducir el consumo eléctrico y contribuir al ahorro económico y medioambiental. En esta guía exhaustiva, desglosaremos cada elemento de la nueva etiqueta, explicaremos su significado práctico y ofreceremos recomendaciones para seleccionar el electrodoméstico más adecuado según tus necesidades.

¿Por qué cambió la etiqueta energética?

La anterior etiqueta, vigente desde los años 90, había quedado obsoleta. Con la mejora continua de la eficiencia, muchos electrodomésticos alcanzaban las categorías A+, A++ y A+++, dejando sin espacio para diferenciar los productos más eficientes. Además, los consumidores se confundían ante tantos signos positivos. La nueva escala, que reinicia en A la clase más eficiente, permite una distinción más clara y fomenta la innovación. En la práctica, un electrodoméstico etiquetado como A en la nueva escala es aproximadamente un 20-30% más eficiente que uno A+++ antiguo. Los fabricantes han tenido que rediseñar sus productos para alcanzar las nuevas clases superiores, lo que ha impulsado tecnologías como los motores inverter, los sensores de carga y los ciclos eco.

Elementos clave de la nueva etiqueta energética

La nueva etiqueta mantiene un diseño similar pero con información más precisa. A continuación, desglosamos cada elemento:

1. Código QR

En la esquina superior derecha de la etiqueta encontrarás un código QR. Escaneándolo con tu smartphone accederás a la base de datos europea EPREL (European Product Registry for Energy Labelling), donde podrás consultar información detallada del modelo, como la ficha técnica, el consumo real en diferentes modos y las características adicionales. Esta transparencia permite comparar productos de forma objetiva.

2. Clase energética

La letra de la clase (de A a G) se muestra en una flecha de color, siendo la A de color verde oscuro y la G de color rojo. Es importante destacar que, inicialmente, muy pocos electrodomésticos alcanzan la clase A, siendo lo más habitual encontrar clases B, C o D. Por ejemplo, en frigoríficos, los modelos más eficientes suelen ser B o C, mientras que en lavadoras, algunos alcanzan la A. La clase se determina mediante un índice de eficiencia energética (EEI) que varía según el tipo de aparato.

3. Consumo de energía anual

Se indica en kilovatios hora (kWh) por año, basado en un uso estándar (por ejemplo, 220 ciclos de lavado para lavadoras, 365 días para frigoríficos). Este valor es clave para estimar el coste anual de funcionamiento. Multiplica los kWh por el precio medio del kWh en tu país (por ejemplo, 0,15 €/kWh) para obtener el gasto estimado. Ten en cuenta que el consumo real puede variar según los hábitos de uso.

4. Consumo por ciclo o por carga (según el electrodoméstico)

En lavadoras, lavavajillas y secadoras, la etiqueta muestra el consumo de energía y agua del ciclo eco estándar. Por ejemplo, en una lavadora, verás los kWh por ciclo y los litros de agua. Este dato permite comparar la eficiencia en el uso diario.

5. Capacidad o volumen

Para frigoríficos, congeladores y lavadoras, se indica la capacidad útil en litros o kilogramos. En lavadoras, la capacidad máxima de carga en kg del ciclo eco. Elegir un tamaño adecuado a tus necesidades evita sobredimensionar y consumir más de lo necesario.

6. Nivel de ruido y clase de emisión acústica

El ruido se expresa en decibelios (dB) y se asigna una clase de la A a la D (siendo A la más silenciosa). Este dato es relevante si el electrodoméstico se ubica cerca de zonas de descanso. Por ejemplo, un frigorífico con 35 dB es muy silencioso, mientras que uno con 42 dB puede ser perceptible.

AtenciónLa nueva etiqueta no incluye el consumo en modo apagado o en espera, pero estos valores son muy bajos en los modelos modernos. No obstante, es recomendable desenchufar los aparatos si no se usan durante largos periodos.

Cómo interpretar la etiqueta según el tipo de electrodoméstico

Cada tipo de electrodoméstico tiene particularidades en su etiqueta. A continuación, analizamos los más comunes.

Frigoríficos y congeladores

La etiqueta muestra el consumo anual en kWh, la capacidad total en litros (compartimento frigorífico y congelador por separado), el nivel de ruido y la clase climática (indicando las temperaturas ambiente para las que está diseñado). Los frigoríficos de clase B o C son actualmente los más eficientes. Un modelo clase B puede consumir unos 150 kWh/año, mientras que uno clase F puede superar los 300 kWh/año. La diferencia puede suponer un ahorro de 20-30 € anuales en la factura.

Lavadoras

Además de la clase energética, la etiqueta muestra el consumo de agua por ciclo (en litros), la capacidad de carga en kg, la duración del ciclo eco y el ruido en las fases de lavado y centrifugado. Las lavadoras más eficientes (clase A o B) suelen tener un consumo inferior a 0,5 kWh por ciclo y menos de 45 litros de agua. El ciclo eco, aunque más largo, consume menos energía que los ciclos rápidos.

Lavavajillas

Similar a las lavadoras, muestra el consumo de energía y agua por ciclo, la capacidad en cubiertos, la duración del ciclo eco y el ruido. Los modelos eficientes (clase B o C) consumen alrededor de 0,8 kWh y 9 litros por ciclo. Elegir un lavavajillas con buena eficiencia puede ahorrar hasta 1.000 litros de agua al año respecto a lavar a mano.

Secadoras

Las secadoras de bomba de calor son las más eficientes, alcanzando clases A++ o A+ en la nueva escala (equivalentes a B o C). La etiqueta indica el consumo anual estimado basado en 160 ciclos, la capacidad en kg, el tiempo del ciclo eco y el ruido. Las secadoras de condensación tradicionales suelen ser de clase D o E.

Televisores

En televisores, la etiqueta muestra el consumo de energía en kWh por 1.000 horas de visualización (modo SDR) y, si aplica, en HDR. También indica la diagonal de la pantalla en pulgadas y centímetros. Los televisores LED son más eficientes que los OLED, aunque estos últimos ofrecen mejor calidad de imagen. Un televisor clase G puede consumir el doble que uno clase C.

1Frigorífico

Prioriza la clase energética (B o C) y el volumen útil. El consumo anual es el dato más relevante. Los modelos con tecnología No Frost consumen más, pero evitan la formación de hielo.

2Lavadora

Fíjate en el consumo de agua y energía por ciclo. Una mayor capacidad no siempre significa mayor consumo; los ciclos eco son los más eficientes. La velocidad de centrifugado también influye en el secado posterior.

3Lavavajillas

El consumo de agua es crítico. Los modelos con sensor de turbidez ajustan el ciclo según la suciedad. La capacidad en cubiertos debe adecuarse al número de comensales habituales.

4Secadora

Las de bomba de calor son las más eficientes. El consumo anual es elevado, por lo que merece la pena invertir en una clase alta. La capacidad debe ser suficiente para la carga de la lavadora.

Errores comunes al interpretar la etiqueta

A pesar de la simplificación, muchos consumidores cometen errores al leer la etiqueta. Aquí los más frecuentes:

  • Confundir la clase con el consumo absoluto: Una clase B no siempre consume menos que una clase C si el tamaño es muy diferente. Siempre compara el consumo anual en kWh.
  • Ignorar el consumo de agua: En lavadoras y lavavajillas, el agua también tiene un coste. Un modelo que ahorra energía pero gasta mucha agua puede no ser tan eficiente globalmente.
  • No considerar el ruido: Un electrodoméstico ruidoso puede ser molesto en hogares abiertos. La clase de ruido (A-D) es un buen indicador.
  • Pensar que la clase A es inalcanzable: Aunque escasos, existen electrodomésticos clase A, sobre todo en lavadoras y lavavajillas. Suelen ser más caros, pero el ahorro a largo plazo compensa.
ConsejoPara una comparación realista, utiliza siempre el consumo anual o por ciclo indicado en la etiqueta, no solo la clase. Además, ten en cuenta que los electrodomésticos más eficientes suelen tener un precio inicial más alto, pero la inversión se recupera en unos pocos años gracias al ahorro energético.

Tabla comparativa de clases energéticas por tipo de electrodoméstico

La siguiente tabla muestra ejemplos de consumo típico para diferentes clases en electrodomésticos comunes. Los valores son orientativos y pueden variar según el modelo y el tamaño.

ElectrodomésticoClaseConsumo anual (kWh)Consumo agua (L/ciclo)Ruido (dB)
Frigorífico (300 L)B150-35
Frigorífico (300 L)D250-38
Lavadora (8 kg)A1104046
Lavadora (8 kg)F2005552
Lavavajillas (12 cubiertos)B180942
Lavavajillas (12 cubiertos)E2801448
Secadora (8 kg bomba calor)A+ (equiv. B)500-62
Secadora (8 kg condensación)D800-68

Preguntas frecuentes sobre la nueva etiqueta energética

¿Qué significa que un electrodoméstico sea clase A en la nueva etiqueta?
La clase A representa el nivel máximo de eficiencia energética dentro de la nueva escala. Sin embargo, debido a la recalibración, muy pocos electrodomésticos alcanzan esta categoría en la actualidad. Por ejemplo, en frigoríficos, la clase A es prácticamente inexistente; los más eficientes suelen ser B o C. En lavadoras y lavavajillas, sí existen modelos clase A, pero son los más avanzados y caros. La clase A implica un consumo energético hasta un 50% menor que un modelo clase D equivalente.
¿Cómo se calcula la clase energética de un electrodoméstico?
La clase se determina mediante un Índice de Eficiencia Energética (EEI) específico para cada tipo de electrodoméstico. Este índice se calcula a partir del consumo anual (o por ciclo) en relación con un consumo de referencia estándar. Por ejemplo, en frigoríficos, el EEI se basa en el consumo anual y el volumen ajustado. Los límites para cada clase están definidos por la normativa europea. Para la clase A, el EEI debe ser inferior a un cierto umbral (por ejemplo, <20 para frigoríficos). Los fabricantes realizan ensayos normalizados en laboratorios acreditados.
¿Debo comprar siempre la clase más alta disponible?
No necesariamente. La clase más alta suele tener un precio superior, y el ahorro energético puede no compensar la inversión si el electrodoméstico no se usa intensivamente. Por ejemplo, para una lavadora que se usa una vez por semana, un modelo clase B puede ser más rentable que uno clase A. Calcula el periodo de retorno: divide la diferencia de precio entre el ahorro anual estimado. Si el retorno es inferior a la vida útil del aparato (10-15 años), merece la pena. Además, considera otros factores como la capacidad, las funciones y el ruido.
¿Qué validez tiene la etiqueta energética? ¿Puede cambiar con el tiempo?
La etiqueta es válida mientras el modelo esté en el mercado, pero la clasificación no cambia para un producto ya fabricado. Sin embargo, la UE revisa periódicamente los umbrales para adaptarlos a la evolución tecnológica. Se espera que en los próximos años aparezcan más electrodomésticos en clases A y B, y que los límites se endurezcan. Por eso, un modelo que hoy es clase B podría ser clase C en el futuro si se recalibra la escala. No obstante, para el consumidor, la etiqueta de su electrodoméstico sigue siendo la que tenía en el momento de la compra.

Conclusión y recomendaciones finales

La nueva etiqueta energética es una herramienta valiosa para elegir electrodomésticos eficientes, pero requiere una lectura cuidadosa. No te limites a la clase; compara el consumo anual, el agua, el ruido y la capacidad. Prioriza los modelos con clase B o C si el presupuesto es ajustado, pero si puedes permitírtelo, apuesta por la clase A en lavadoras y lavavajillas, y B o C en frigoríficos y secadoras. Recuerda que el ahorro energético también depende de un uso responsable: utiliza programas eco, carga completa y mantén los electrodomésticos en buen estado. Con esta guía, estarás preparado para tomar decisiones informadas que beneficien tanto a tu bolsillo como al medio ambiente.

Recomendación finalAntes de comprar, escanea el código QR de la etiqueta y consulta la ficha técnica en EPREL. Compara al menos tres modelos de diferentes marcas y clases. Invierte en eficiencia siempre que el periodo de retorno sea inferior a 5 años. Y no olvides que un electrodoméstico eficiente es solo una parte del ahorro; combínalo con hábitos sostenibles para maximizar los beneficios.
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